Pensamientos en un viaje

El rítmico traqueteo del tren a la altura de Calaf, molinos de viento que en poco o nada se parecen a los de el Hidalgo. Olor a colonia de bebés y una piña en el andén.

Un ramo de margaritas de algodón esperan ser entregadas. ¿A quién? A una madre, no creo ¿A una tía? Quizá a una muy buena amiga.

Tiene el gesto cansado y ojeroso, la mirada triste y la risa forzada. El tinte de su pelo recuerda al óxido de las vías del tren. Es raro a la vez que hermoso, el conjunto de colores que conforman su rostro. El agua cristalina de las playas paradisíacas de las revistas de viajes. Ese color que nadie sabe nunca si es un tono más verde o más azul pero que recuerda a cielo líquido. Sus ojos son así.

Las diez y cuarto y dejamos Calaf.

Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Cinco molinos de viento que en poco o nada se parecen a un molino castellano, moviendo los brazos al paso de un lento vals.

~  ~  ~  ~

Duerme plácida y tranquilamente. La cama relaja su gesto y su cuerpo. La calle se escucha de fondo. El suave sonido de su respiración calma mi alma y se me escapa, casi sin quererlo, una tierna sonrisa. Nadie más lo sabe, solamente ella y yo.

Reposa tranquila, vida mía, no pienses más. Sueña feliz con las nubes.

~  ~  ~  ~

Corbata negra y camisa blanca. Con la mirada perdida tras unas gafas de sol, está acompañado pero se siente solo. O no. Apura el segundo cigarro y consulta el móvil. Así se siente menos solo aunque no más feliz. Barba de tres días, sin conversación desde hace un rato. Lo acompañan una rubia y una morena. A la rubia parece prestarle más atención aunque se quedará con él menos tiempo. ¿Tendrá calor?

Veo el paisaje reflejado en sus gafas de sol. Suspira y exhala una profunda calada que pone fin a su vicio. Al único vicio del que parece disfrutar. Y de la rubia, claro. Y mientras la morena, más atenta al móvil que al acompañante, pierde poco a poco el limitado y casi nulo interés que él le tiene.

Qué pena.

Paisajes, una rubia y un cigarro. Acompañado pero solo. Y con el móvil.

~  ~  ~  ~

Triste. Muy triste. Tan triste que a veces me hace llorar. No sabe nadie el motivo. El corazón deja de latir a causa del peso del alma. La esperanza se rompe y adiós, alma perdida. Y el mundo, cruel e impasible, saca un bonito recuerdo de un mal viaje.

No vaya a perdérselo el Facebook.

~  ~  ~  ~

Viaje de ida y vuelta a Lleida

6 de agosto de 2014

Anuncios

Un comentario en “Pensamientos en un viaje

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s