El Principito

Tengo la suerte de trabajar en una recepción donde dispongo de tiempo para hacer cosas para mí. Así que hoy, para empezar con el propósito de lectura para este 2015, he leído un libro que pueda terminar en un solo día.

El ejemplar era algo viejo y había perdido la tapa, así que la propietaria lo restauró como buenamente pudo, usando una cartulina verde y forro de libros. Además, lo leyó un hombre para conseguir el graduado escolar a los treinta-y-tantos, así que está lleno de anotaciones la mar de curiosas.

el-principito

Este libro tiene la gran virtud de hacer entender a una persona mayor los inconvenientes de ser niño. Un niño ve las cosas de una forma muy distinta a un adulto. El pequeño únicamente necesita unas pinceladas de conocimiento, y el resto lo imagina. El mayor necesita todos los detalles.

Cuando un niño pequeño enseña a su padre un dibujo de un pájaro posado en una rama de un árbol, el padre no suele ver más que rayas de colores por todo el papel. “Qué es?” le pregunta, y el niño se extraña porque él ve claramente lo que es y lo ha de explicar. Y un día el pequeño se cansa de dar explicaciones, así que ya no dibuja nada para no tener que explicar nada.

Esto me pareció triste, ya que perdemos la esencia de los niños cuando crecemos y no volvemos a tenerla jamás. Los pequeños tienen una bondad y una inocencia que no somos capaces de ver en la mayoría de los casos, ya que ellos ven el mundo diferente, razonan diferente y, por lo tanto, actúan diferente.

La “persona mayor” (como se llama a los adultos en el libro) que leyó El Principito para poder conseguir el graduado escolar, dejó anotaciones que despertaron mucho mi curiosidad. Cuando uno lee un libro, saca de él sus propias conclusiones (igual que yo en este momento) así que no son anotaciones buenas o malas, únicamente curiosas. De principio a fin, las anotaciones tienen un aspecto muy racional y estrictamente realista. Es capaz de captar los mensajes principales del libro, pero a la vez no parece comprender al niño protagonista.

El Principito es la personificación de la inocencia e ingenuidad de los niños. No es racional, ni realista. Y eso me hizo pensar que si alguien no comprende la esencia de la infancia, es posiblemente porque no ha podido disfrutarla. Quizá trabajó desde muy pequeño en el oficio familiar, quizá pasó una guerra… Son las penurias que antes podían pasar los niños, cuando la escolarización no estaba a la orden del día. Pero también ayuda a comprender la actitud y el carácter de algunas “personas mayores”, así que no pude hacer otra cosa que sonreír.

Os recomiendo enormemente que leáis El Principito. No va a decepcionaros. Cuando lo leáis, no dudéis en dejar un comentario con la impresión que os causó. Y si ya lo habéis leído, repetid!

Anuncios
Publicado en: Blog

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s