Viejo amigo

Hoy te he perdonado. Sé que no querías hacerme daño y probablemente no sepas que yo sé lo que me hiciste. Sé que no tenías malas intenciones y que no lo has vuelto a hacer. Al menos a mí no.

Me hiciste daño. Mucho daño. Aquello caló a lo más profundo de mi ser y me destruyó por dentro sin yo saberlo. Vivía feliz en mi ignorancia pero había una herida en mi pecho que poco a poco se abría. No sabía lo que era, pero un día desperté del sueño en el que estaba sumida.

Grité pidiendo ayuda pero el mundo me ignoró. Me ignoró por mucho tiempo. Hasta que un día vino alguien a cuidar de mí. Me sanó la herida que cerró, dejando una horrible cicatriz. Una cicatriz que me recuerda lo que hiciste.

Hoy te he perdonado. Sé que no querías hacerme daño y probablemente no sepas que yo sé lo que me hiciste.

Solo te pido una cosa. No lo vuelvas a hacer.

Nunca.

A nadie.

 

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Photo by Nate Mueller (LINK)

Querido mío

Querido mío,

Te escribo esta carta desde mi prisión. El juez me ha condenado a vivir este cruel castigo y aún duelen las heridas que el verdugo me ha he ha hecho. Una máscara cubría mi rostro cuando iba a comprar, cuando llevaba a nuestro hijo al colegio, cuando iba a trabajar. Una frágil máscara que se rompe cada vez que él entra en casa. Seguir leyendo

Pensamientos en un viaje

El rítmico traqueteo del tren a la altura de Calaf, molinos de viento que en poco o nada se parecen a los de el Hidalgo. Olor a colonia de bebés y una piña en el andén.

Un ramo de margaritas de algodón esperan ser entregadas. ¿A quién? A una madre, no creo ¿A una tía? Quizá a una muy buena amiga.

Tiene el gesto cansado y ojeroso, la mirada triste y la risa forzada. El tinte de su pelo recuerda al óxido de las vías del tren. Seguir leyendo